Este artículo es una revisión de caso educativo anonimizado. Describe la evolución clínica de un paciente atendido en el Hospital Oncológico Arion de Pekín y refleja el enfoque del equipo para la toma de decisiones multidisciplinaria cuando múltiples comorbilidades complican un síntoma único. No constituye consejo médico ni garantiza resultados en otros pacientes. Las decisiones de tratamiento deben individualizarse por médicos cualificados.

Introducción del caso

Este número presenta a un hombre de 61 años operado de cáncer gástrico y portador de múltiples enfermedades subyacentes — 20 años de hepatitis B crónica, más de 10 años de cirrosis, esplenomegalia y disminución de las tres líneas sanguíneas — que sufría diarrea persistente desde hacía 3 años y 9 meses. Tras antiespasmódicos, probióticos, antibióticos, medicina tradicional china y muchas otras líneas de tratamiento, sus síntomas fluctuaban. Dilucidar la causa exigía distinguir simultáneamente la recurrencia tumoral, la disfunción intestinal relacionada con la cirrosis y la malabsorción posquirúrgica, creando un doble dilema: «comorbilidades complejas frente a una diferenciación causal difícil» e «ineficacia de la terapia convencional frente a elevadas exigencias de seguridad». El proceso diagnóstico y terapéutico ofrece un modelo de EMD para «construir un sistema de cribado de causas de diarrea refractaria con múltiples comorbilidades y la administración individualizada del trasplante de microbiota fecal (TMF)», a la vez que señala la dirección de exploración ulterior tras una «respuesta parcial» en un caso complejo.

I. Resumen del caso: estado basal y desafíos principales

1. Estado basal

El paciente era un hombre de 61 años ingresado por «diarrea desde hacía 3 años y 9 meses». En agosto de 2021 se le practicó una gastrectomía subtotal (se desconocen el procedimiento específico, el tipo histológico y el estadio; no recibió radioterapia ni quimioterapia postoperatoria y el seguimiento fue irregular). Menos de 4 meses después de la cirugía apareció diarrea sin desencadenante evidente, acompañada de cólico abdominal antes de la defecación que se aliviaba después, 5-10 deposiciones al día, de volumen moderado, sin heces con sangre ni melena.

Antecedentes terapéuticos: Había consultado hospitales locales y varios hospitales de medicina tradicional china, recibiendo antiespasmódicos (bromuro de pinaverio), probióticos (bifidobacterias), antibióticos (comprimidos de rifaximina), diversos medicamentos chinos y medicamentos patentados, enzimas digestivas, comprimidos de pancreatina con cubierta entérica y suplementos nutricionales completos, con síntomas fluctuantes. Los probióticos se habían suspendido 2 meses antes y la rifaximina 20 días antes; durante los últimos 10 días había tomado medicina china oral, enzimas digestivas, comprimidos de pancreatina con cubierta entérica y una fórmula nutricional completa (1 frasco/día). En los últimos 3 días no había habido diarrea ni dolor abdominal evidente, y fue ingresado para un diagnóstico y tratamiento más profundos.

Antecedentes de comorbilidades: Hepatitis B crónica desde hacía 20 años; esplenomegalia y cirrosis desde hacía más de 10 años; cardiopatía coronaria e hipertensión desde hacía más de 4 años (la presión arterial volvió a la normalidad tras la cirugía del cáncer gástrico y se suspendieron los antihipertensivos); antecedente de nódulos pulmonares; y disminución de glóbulos blancos (GB), glóbulos rojos (GR) y plaquetas (PLT) detectada menos de 4 meses después de la cirugía gástrica y persistente durante 4 años. Antecedentes personales: 40 años de consumo de alcohol, con un promedio de 3 liang a 1 jin de licor al día; no fumaba. Antecedentes familiares: Su padre falleció de cáncer de hígado y hay antecedentes familiares de hepatitis B.

2. Desafíos principales

Dilema diagnóstico: La diarrea del paciente duraba mucho tiempo sobre un terreno complejo, y la causa podía implicar muchos factores — malabsorción posgastrectomía (resección del antro y de la mayor parte del cuerpo gástrico), destrucción de la barrera mucosa intestinal y disbiosis relacionadas con la cirrosis, y anomalías nutricionales y metabólicas relacionadas con el hiperesplenismo. Las imágenes mostraron que una gastroscopia de julio de 2025 reveló cambios posgastrectomía subtotal y varices esofágicas, mientras que la colonoscopia encontró varices perianales; un estudio de contraste de todo el tubo digestivo en octubre mostró dilatación luminal segmentaria en la unión de los grupos 2.º y 3.º del intestino delgado aproximadamente; y la PET-TC no encontró pruebas claras de recurrencia o metástasis tumoral, indicando solo cambios relacionados con las comorbilidades como cirrosis, esplenomegalia y litiasis biliar. En los análisis de laboratorio, exámenes de heces repetidos y cultivos bacterianos y fúngicos no encontraron patógenos, y el norovirus y el rotavirus fueron negativos; pero un análisis del microbiota intestinal de noviembre de 2025 mostró claramente un aumento de bacterias dañinas en el eje intestino-cerebro (Fusobacterium, Sutterella y otros), el eje intestino-piel (Peptostreptococcus, Sutterella y otros) y el eje intestino-metabolismo (Holdemanella, Acidaminococcus y otros), con un enterotipo de tipo Prevotella, junto con un antígeno carcinoembrionario (CEA) elevado de 5,78 ng/mL — por lo que había que distinguir el peso relativo de los factores relacionados con el tumor y la disbiosis, y el entrecruzamiento de causas hacía extremadamente difícil la diferenciación.

Dilema terapéutico: Symptoms recurred after multi-line conventional therapy, and did not improve after probiotics and antibiotics were stopped. The patient had pancytopenia from cirrhosis and hypersplenism [WBC count 2.08×10⁹/L, PLT count 64×10⁹/L, hemoglobin (Hb) 94 g/L], with raised total bile acids (TBA), lowered total protein (TP) and albumin (ALB), and lowered ferritin (Fer) of 21 ng/mL, carrying a risk of nutritional imbalance and abnormal liver and kidney function. With relatively low immunity, treatment had to balance efficacy and safety, avoid adding to the liver and kidney burden or triggering infection, and was limited in the options available.

Dilema de complejidad: Las múltiples comorbilidades del paciente interactuaban — la cirrosis alteraba la barrera mucosa intestinal, mientras que la gastrectomía subtotal alteraba aún más la digestión y la absorción, agravando juntas la disbiosis y formando un círculo vicioso de «disbiosis — lesión de la barrera intestinal — empeoramiento de la diarrea». Al mismo tiempo, la pancitopenia aumentaba el riesgo de infección y sangrado relacionados con el tratamiento, elevando aún más la dificultad terapéutica y la probabilidad de complicaciones.

II. Toma de decisiones: análisis central del MDT y deliberación estratégica

Tras la evaluación por el equipo multidisciplinario, las opciones disponibles eran:

1. Opción A (tratamiento farmacológico convencional intensificado)

Base teórica: Sobre la base del doble mecanismo de malabsorción posquirúrgica y disbiosis, ajustar el tipo y la dosis de las preparaciones probióticas, asociar enzimas digestivas y protectores de la mucosa intestinal, y optimizar el plan de soporte nutricional.

Beneficio potencial: Simple de realizar y muy seguro; puede mejorar en cierta medida la función digestiva y de absorción y ayudar a regular el microbiota intestinal.

Riesgos y limitaciones: El paciente ya había probado muchos probióticos y enzimas digestivas con eficacia limitada y síntomas fluctuantes; un ajuste adicional probablemente no corregiría por completo la disbiosis. La medicación a largo plazo podría aumentar la carga metabólica del hígado, en conflicto con el tratamiento de su cirrosis subyacente.

2. Opción B (nuevo tratamiento antiinfeccioso)

Base teórica: Se especula con la posibilidad de una infección bacteriana intestinal oculta o un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado.

Beneficio potencial: Si existiera un factor infeccioso, el tratamiento antiinfeccioso podría controlar la diarrea.

Riesgos y limitaciones: Exámenes de heces repetidos y cultivos bacterianos y fúngicos no encontraron patógenos, por lo que la indicación de tratamiento antiinfeccioso era incierta; el uso ciego de antibióticos podría destruir aún más el equilibrio del microbiota intestinal, agravar la lesión de la barrera mucosa en un paciente con cirrosis y aumentar el riesgo de resistencia.

3. Opción C (trasplante de microbiota fecal)

Base teórica: El análisis del microbiota intestinal indicaba claramente disbiosis, y se habían excluido otras causas principales — recurrencia tumoral e infección —, cumpliendo las indicaciones del trasplante de microbiota fecal. Esta técnica puede reponer directamente microbiota intestinal sano, restablecer el equilibrio microecológico, abordar la diarrea relacionada con la disbiosis en su raíz y tiene relativamente poco impacto en la carga metabólica del hígado.

Beneficio potencial: Ofrecía la perspectiva de mejorar a fondo los síntomas diarreicos, romper el círculo vicioso «disbiosis — lesión de la barrera intestinal — empeoramiento de la diarrea» y posiblemente mejorar indirectamente la absorción de nutrientes y el estado general.

Riesgos y limitaciones: Al padecer cirrosis y pancitopenia, el paciente tenía una inmunidad relativamente baja, por lo que el riesgo de infección y reacciones adversas tras el trasplante era mayor que en un paciente ordinario. El momento del tratamiento debía controlarse estrictamente, evitando la fase de exacerbación aguda de la enfermedad subyacente; y la vía de trasplante y el régimen de pretratamiento debían individualizarse para equilibrar eficacia y seguridad.

4. Opción D (tratamiento sintomático paliativo)

Posicionamiento: La opción si el paciente no podía tolerar el trasplante de microbiota fecal, o si la evaluación del EMD consideraba el riesgo de trasplante demasiado alto.

Ventajas e inconvenientes: Solo podía aliviar temporalmente los síntomas mediante antidiarreicos y soporte nutricional, sin abordar la causa principal; la calidad de vida a largo plazo del paciente sería mala, y la diarrea podría agravar aún más el desequilibrio nutricional y la carga sobre la función hepática y renal.

Decisión final y ejecución

El equipo EMD alcanzó un consenso, eligiendo la opción C (trasplante de microbiota fecal) y elaboró un plan de ejecución individualizado:

1. Plan consensuado: Realizar primero un pretratamiento (que incluye soporte nutricional, suplementación de sustratos hematopoyéticos y descontaminación intestinal); una vez mejorado el estado nutricional del paciente y sin evidencia de infección, colocar un tubo por colonoscopia e instilar la suspensión bacteriana por etapas, seguido de probióticos tras el procedimiento para mantener el equilibrio del microbiota intestinal.

2. Factores determinantes de la decisión: La evidencia clara de disbiosis procedente del análisis del microbiota intestinal; la ineficacia persistente de los tratamientos convencionales; la urgencia de la necesidad terapéutica debido a las múltiples comorbilidades; el respaldo basado en la evidencia del trasplante de microbiota fecal; y su ventaja de carga relativamente baja sobre el hígado.

3. Plan de contingencia de riesgos:

Antes del trasplante: Realizar pruebas de coagulación y función hepática y evaluar la reserva hepática; mejorar la función hematopoyética suplementando vitamina B12, ácido fólico y complejo de hierro polisacárido; realizar descontaminación intestinal con rifaximina oral; cribar patógenos respiratorios e intestinales para garantizar la ausencia de infección; y cribar rigurosamente al donante (incluidas enfermedades infecciosas y análisis del microbiota intestinal).

Durante el trasplante: Vigilar estrechamente las constantes vitales, el dolor abdominal y el sangrado; detener inmediatamente el procedimiento si hay signos de malestar grave o sangrado.

Después del trasplante: Vigilar estrechamente el hemograma, la función hepática, la coagulación y los marcadores de infección; preparar planes de contingencia para infección y sangrado; evitar fármacos hepatotóxicos y evitar antibióticos salvo cuando sea necesario.

III. El Avance: curso del tratamiento y puntos técnicos

1. Mapa de ejecución del tratamiento

Pretratamiento (soporte nutricional + sustratos hematopoyéticos + descontaminación intestinal, 10 días) → cribado del donante y preparación del microbiota intestinal (3 días) → colocación del tubo por colonoscopia (día 13) → instilación por etapas de la suspensión bacteriana (días 13-18, 6 días consecutivos) → cuidados de soporte postoperatorios (suplementación con probióticos + ajuste dietético + manejo de comorbilidades, 4 semanas) → evaluación de eficacia y seguimiento.

2. Análisis en profundidad de las etapas clave

(1) Etapa de pretratamiento:

Soporte nutricional y hematopoyético: Vitamina B compleja 1 comprimido 3 veces/día, comprimidos de ácido fólico 5 mg 1 vez/día y cápsulas de complejo de hierro polisacárido 0,15 g 1 vez/día para suplementar sustratos hematopoyéticos; continuación de enzimas digestivas orales y comprimidos de pancreatina con cubierta entérica para mejorar la digestión y la absorción; soporte nutricional completo, 1 frasco diario, para mantener el aporte energético.

Descontaminación intestinal: Rifaximina oral 0,2 g 4 veces/día durante 3 días consecutivos para reducir la carga de bacterias intestinales dañinas y crear las condiciones para la colonización del microbiota trasplantado.

Objetivo alcanzado: Tras el pretratamiento, el estado nutricional del paciente mejoró, no había evidencia de infección, las cifras de las tres líneas sanguíneas eran más estables que antes, y la función hepática y la coagulación no mostraban anomalía evidente — reuniendo las condiciones para el trasplante.

(2) Etapa del procedimiento de trasplante:

Colocación del tubo por colonoscopia: Tras sedación y anestesia intravenosas, el colonoscopio se introdujo por el ano y se colocó un tubo de trasplante de microbiota fecal en la región ileocecal; tras la colocación, una radiografía simple de abdomen confirmó que el tubo estaba en su sitio y permeable.

Instilación por etapas de la suspensión bacteriana: La suspensión fecal se calentó a 37-38 °C y se instiló lentamente en la región ileocecal a lo largo del tubo de trasplante, una vez al día durante 6 días consecutivos; cada instilación se mantuvo durante más de 30 minutos para evitar espasmos intestinales o dolor abdominal por una infusión demasiado rápida.

IV. Evaluación de resultados y estrategia de seguimiento

1. Eficacia a corto plazo

Un mes después del trasplante (diciembre de 2025) se realizó una evaluación de la eficacia:

Mejoría de los síntomas: La diarrea del paciente se alivió claramente en comparación con antes del tratamiento, disminuyó la frecuencia de las crisis de dolor abdominal, y las deposiciones diarias pasaron de 5-10 antes del procedimiento a 1-3. Las deposiciones matutinas eran en su mayoría heces blandas formadas, con diarrea ocasional desencadenada por el dolor abdominal solo después del desayuno, de consistencia acuosa; la gravedad global de los síntomas se redujo notablemente.

Cambios en el microbiota intestinal: Un nuevo análisis del microbiota intestinal el 14 de diciembre de 2025 mostró que las bacterias dañinas inicialmente muy aumentadas de los ejes intestino-cerebro, intestino-piel e intestino-metabolismo (como Sutterella y Holdemanella) habían disminuido claramente, sin elevaciones extremadamente anormales de ningún género y sin aumento anormal de Clostridium difficile. Sin embargo, persistían algunas bacterias dañinas (Clostridioides dañina Gram-positiva, y Fusobacterium y Neisseria dañinas Gram-negativas), y las bacterias beneficiosas (Faecalibacterium y Coprococcus) seguían ausentes. La estructura del microbiota había mejorado notablemente en comparación con antes del trasplante, pero no había vuelto por completo a la normalidad.

Estado general: Las cifras de las tres líneas sanguíneas eran más estables que antes del procedimiento, la función hepática y los marcadores nutricionales no mostraban anomalía evidente, no se produjeron reacciones adversas graves relacionadas con el trasplante, y el estado funcional se mantuvo bueno (puntuación ECOG 0).

2. Supervivencia y estado funcional

En el seguimiento a los 2 meses tras el trasplante, la defecación se mantuvo estable a 1-3 veces al día sin crisis de dolor abdominal grave, la tolerancia dietética siguió mejorando y el paciente podía comer normalmente alimentos blandos de fácil digestión. El peso se mantuvo alrededor de 57 kg, las actividades diarias no estaban restringidas y la calidad de vida mejoró claramente en comparación con antes del procedimiento; sin embargo, todavía aparecían heces acuosas ocasionales después del desayuno.

3. Tratamiento posterior y plan de seguimiento

(1) Tratamiento de mantenimiento: Continuar las preparaciones probióticas compuestas de alta actividad por vía oral (disueltas en agua a menos de 37 °C antes de acostarse) para reponer los géneros beneficiosos deficientes; continuar suplementando vitamina B12, ácido fólico y hierro para mejorar la función hematopoyética; y seguir estrictamente el plan de manejo dietético, evitando alimentos crudos y fríos, picantes, flatulentos y que contengan gluten.

(2) Seguimiento y vigilancia: Repetir el análisis del microbiota intestinal a los 1, 2, 6, 12 y 18 meses después del trasplante para evaluar dinámicamente la recuperación del microbiota; revisar el hemograma, la función hepática, la coagulación y los marcadores tumorales (CEA, CA125 y otros) cada 3 meses; y revisar la TC abdominopélvica y la gastroscopia cada 6 meses para monitorizar la enfermedad subyacente y el estado tumoral.

(3) Orientación sobre el estilo de vida:

Manejo dietético: Continuar el principio de «progresión gradual, comidas pequeñas y frecuentes», con una ingesta diaria de agua de 2000-2500 mL, aumentando gradualmente la variedad de verduras, frutas y frutos secos, añadiendo 1-2 nuevos alimentos al día, y evitando la intolerancia gastrointestinal.

Manejo del ejercicio: Actividad aeróbica 4 veces por semana (40-60 minutos cada una) y entrenamiento de resistencia dos veces por semana (20-30 minutos cada uno) para fortalecer la condición física y mejorar la motilidad intestinal.

Otros: Evitar estrictamente el alcohol y el abuso de antibióticos, eligiendo medicamentos chinos patentados antiinflamatorios solo cuando sea necesario; mantener horarios regulares y evitar trasnochar para reducir los factores de alteración del microbiota intestinal.

V. Lecciones de este caso

1. Reflexiones sobre el pensamiento diagnóstico

(1) Para la diarrea refractaria combinada con múltiples comorbilidades, debe establecerse un «sistema de cribado multidimensional de causas», saliendo de la limitación de una visión monocausal y considerando globalmente los antecedentes quirúrgicos, las enfermedades subyacentes y la microecología intestinal, con el apoyo de pruebas precisas como la secuenciación del microbiota intestinal y la PET-TC para clarificar la causa principal y evitar un tratamiento a ciegas.

(2) Cuando fracasa el tratamiento convencional, deben introducirse prontamente técnicas innovadoras, pero debe reconocerse objetivamente el patrón de respuesta terapéutica en casos complejos — la disbiosis causada por múltiples comorbilidades rara vez puede corregirse por completo con un solo tratamiento; tras una respuesta parcial, el plan debe ajustarse dinámicamente según los resultados de nuevos análisis del microbiota, evitando la búsqueda unilateral de una «curación en una sola vez».

(3) El manejo de pacientes con múltiples comorbilidades exige una mentalidad de «evaluación holística + manejo a largo plazo», atendiendo no solo al síntoma diarreico en sí, sino también al control de las enfermedades subyacentes, la mejora sostenida del estado nutricional y la vigilancia dinámica del microbiota intestinal, elevando la eficacia global mediante una intervención multidimensional y de ciclo prolongado.

2. Reflexiones sobre el modelo de colaboración EMD

(1) La clave del éxito de este caso residió en la «colaboración de proceso completo y multidimensional» del equipo EMD: evaluación conjunta multidisciplinaria de la causa y plan de pretratamiento individualizado antes del procedimiento, realización coordinada del trasplante durante el procedimiento, y vigilancia conjunta de reacciones adversas, cambios en la enfermedad subyacente y recuperación del microbiota después — formando una cadena de circuito cerrado «diagnóstico — intervención — evaluación — ajuste» que evitó eficazmente las limitaciones de la decisión por una sola disciplina.

(2) Para los pacientes con enfermedades subyacentes complejas, la colaboración EMD debe enfatizar la «anticipación de riesgos y el ajuste dinámico»: dada la cirrosis y la pancitopenia del paciente, los servicios de hepatología y cuidados intensivos intervinieron precozmente para evaluar el riesgo; cuando apareció una infección de las vías respiratorias superiores, se ajustó rápidamente el momento del trasplante; y cuando apareció una respuesta parcial, se lanzó rápidamente una segunda evaluación y se elaboró un plan optimizado — reflejando la flexibilidad y continuidad de la colaboración EMD.

(3) Establecer un mecanismo de sinergia «enfermedad subyacente — tratamiento especializado — regulación microecológica»: en este caso, la colaboración profunda entre el centro de tumores gastrointestinales, el servicio de hepatología y el centro de terapia de microecología intestinal integró el manejo posgastrectomía, el tratamiento de la cirrosis y el trasplante de microbiota fecal, ofreciendo un modelo de colaboración reproducible para el tratamiento por etapas de pacientes similares con múltiples comorbilidades.

3. Reflexiones sobre la aplicación tecnológica

(1) El uso del trasplante de microbiota fecal en la diarrea refractaria con múltiples comorbilidades debe seguir el principio de «diseño individualizado + evaluación dinámica»: los fármacos de pretratamiento deben evitar la hepatotoxicidad, la vía de trasplante debe equilibrar eficacia y seguridad, y el plan de mantenimiento debe ajustarse según los resultados de nuevos análisis del microbiota — el protocolo estandarizado de los pacientes ordinarios no puede aplicarse simplemente.

(2) Un solo trasplante de microbiota fecal puede lograr únicamente una «respuesta parcial»; para los casos complejos con cirrosis y malabsorción posquirúrgica se necesita un plan escalonado de «tratamiento multiciclo + suplementación dirigida», y la ausencia persistente de bacterias beneficiosas sugiere que deberían suplementarse probióticos específicos tras el procedimiento para consolidar la eficacia del trasplante.

(3) Trampas potenciales a recordar: en pacientes con cirrosis e hiperesplenismo, el momento del trasplante debe controlarse estrictamente para evitar realizarlo durante una infección o una exacerbación aguda de la enfermedad subyacente; no debe abusarse de los antibióticos tras el procedimiento, no sea que alteren el equilibrio del microbiota aún inestable tras el trasplante; y tras una respuesta parcial, el microbiota debe reanalizarse prontamente para clarificar los problemas residuales y evitar repetir ciegamente el tratamiento.

4. Cuestiones no resueltas y perspectivas

(1) Aunque este paciente logró una mejora de la estructura del microbiota y un alivio de los síntomas tras un solo trasplante de microbiota fecal, la razón de la ausencia persistente de bacterias beneficiosas aún debe explorarse — podría estar relacionada con un daño continuo a la barrera mucosa intestinal por la cirrosis y un entorno digestivo posquirúrgico anormal — y requiere seguimiento a largo plazo e investigación adicional.

(2) Para esta población especial con estado posgastrectomía y cirrosis, los mecanismos de interacción entre la disbiosis y la enfermedad subyacente aún no están del todo claros; se necesita investigación básica y clínica futura para proporcionar una base teórica a planes diagnósticos y terapéuticos más específicos.

Comentario de experto

Prof. Ma Zhiqiang

Presidente del Hospital Oncológico Arion de Pekín; médico adjunto jefe; profesor.

Este paciente presentaba una diarrea crónica de más de cuatro años que, a pesar del uso de antibióticos, la suplementación con diversos probióticos y enzimas digestivas, y el tratamiento con medicina tradicional china, nunca pudo resolverse — y su deseo de encontrar una respuesta era muy fuerte. El equipo realizó exámenes y evaluaciones detallados, comprendiendo que el paciente estaba en posgastrectomía por cáncer gástrico (4 años sin recurrencia) y presentaba cirrosis, esplenomegalia e hiperesplenismo que causaban pancitopenia. Estas complejas enfermedades subyacentes eran tanto la causa del desequilibrio del microbiota intestinal como un factor importante que dificultaba la mejoría.

En el manejo de esta situación difícil y compleja, el equipo diagnóstico y terapéutico merece elogio y reconocimiento por los siguientes puntos:

1. Un examen cuidadoso, completo y detallado, especialmente la determinación del perfil del microbiota intestinal, que proporcionó un respaldo basado en la evidencia para un análisis más profundo del estado y para las decisiones terapéuticas;

2. La implementación del EMD a lo largo de todo el proceso, que proporcionó una garantía institucional para comprender globalmente el estado del paciente;

3. En el plano de la decisión, se ofrecieron múltiples opciones al paciente y — lo más valioso — se explicaron de forma científica y razonable las ventajas e inconvenientes de cada esquema;

4. Ayudar al paciente a tomar la decisión más razonable — el tratamiento con trasplante de microbiota fecal.

Se realizó una preparación suficiente, meticulosa y reflexiva durante el período peritratamiento, y tras el tratamiento se evaluaron plenamente la eficacia y la mejora del espectro bacteriano. En resumen, la revisión del diagnóstico y tratamiento de este caso también proporciona una buena experiencia para el diagnóstico y tratamiento de pacientes similares en el futuro.

Aviso médico

El presente artículo se proporciona únicamente con fines educativos médicos y de información de salud pública. No constituye asesoramiento médico, diagnóstico ni recomendaciones de tratamiento. Los resultados clínicos dependen de las circunstancias individuales, y las decisiones de tratamiento siempre deben tomarse con un médico calificado.